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EDUCACIÓN

En camino hacia Belén: así se prepara y se celebra la Navidad en los colegios de Arenales

En los colegios de la Red Educativa Arenales, la Navidad no es solo una fecha señalada en el calendario: es un tiempo educativo profundo, en el que comunidad, fe y servicio se entrelazan para recordar a alumnos y familias que la alegría nace cuando aprendemos a dar, compartir y acoger.

Cada centro vive este periodo con su propio estilo, pero todos comparten una misma mirada: preparar el corazón para el nacimiento de Jesús, ofreciendo a los alumnos experiencias reales que conectan el aprendizaje, la solidaridad y la vida interior.

Autoría: Arenales Red Educativa

12 de Diciembre del 2025

6 min de lectura

1. Preparar la Navidad: un tiempo de esperanza

Las semanas de Adviento son, en Arenales, una invitación a detenerse y mirar hacia dentro. Los colegios se llenan de pequeños símbolos que ayudan a los alumnos a comprender que la Navidad es un camino: coronas de Adviento, calendarios con propuestas de actos virtuosos y de generosidad, oraciones de la mañana tematizadas, etc.

La decoración de aulas y pasillos, realizada por alumnos y profesores, transforma el ambiente: murales, estrellas, luces, y por supuesto, los belenes, en los que cada figura recuerda que Dios entra en el mundo desde la sencillez. En algunos centros se organizan concursos de belenes o exposiciones abiertas a las familias.

2. La solidaridad: cuando la educación se convierte en un regalo

La Navidad despierta la mejor versión de nuestros alumnos. Por eso, una seña de identidad en Arenales es el impulso de iniciativas solidarias que nacen del deseo de servir y acompañar a quienes más lo necesitan:

  • Campañas de recogida de alimentos, en colaboración con bancos de alimentos locales.

  • Recaudación de ropa, juguetes o productos de higiene, organizadas por las familias y coordinadas por los alumnos mayores.

  • Visitas a residencias de personas mayores, donde los estudiantes comparten tiempo, villancicos y pequeños detalles hechos a mano.

  • Proyectos de voluntariado y servicio, que ayudan a descubrir que el amor se demuestra con gestos concretos.

Estas actividades no son sólo acciones aisladas: expresan el fondo cristiano que inspira nuestro proyecto. El Niño que nace pobre en Belén nos recuerda que cada persona, especialmente la más frágil, merece ser acogida y acompañada.

3. Expresar la creatividad: arte, música y tradición

La Navidad es también un tiempo para celebrar el talento y la belleza. Los centros suelen organizar:

  • Concurso de felicitaciones navideñas, donde los alumnos diseñan Christmas que luego se convierten en las felicitaciones oficiales del colegio o de la Red.

  • Festivales y galas de Navidad, con representaciones teatrales, villancicos, dramatizaciones del misterio de Belén o actuaciones musicales preparadas durante semanas.

O el festival del colegio Crystal en Angola:

  • Conciertos de música navideña y villancicos, especialmente en colegios con proyectos musicales desarrollados.

  • Clases de cocina de recetas navideñas: la preparación de la Navidad incluye también clases de cocina navideña dirigidas a los padres. Más allá de lo gastronómico, la actividad tiene un sentido de fondo: preparar con cariño para los demás, redescubrir el valor de la mesa compartida y vivir la Navidad desde la sencillez y el cuidado mutuo. 

Estas expresiones artísticas no son un mero adorno: educan la sensibilidad, el trabajo en equipo y el agradecimiento por los dones de cada alumno.

4. Vivir la fe: el corazón de la celebración

En Arenales, la Navidad mantiene su sentido más auténtico: celebrar que Dios se hace cercano. Por eso, los colegios ofrecen a alumnos y familias diversos momentos para vivir la fe en comunidad:

  • Celebraciones de la Eucaristía con motivo del Adviento o de la Navidad.
  • Adoración Eucarística, especialmente en la recta final antes de las vacaciones.
  • Celebraciones penitenciales para preparar el corazón y reconciliarse.
  • Oraciones y retiros familiares, que ayudan a llevar la fe del colegio a casa.
  • Bendiciones del Niño Jesús.

Para muchos padres, estos espacios son una oportunidad para volver a conectar con la espiritualidad que desean transmitir a sus hijos.

Iniciativas para rezar, compartir, celebrar y ayudar a los que más lo necesitan:

5. Una escuela que educa desde la alegría y el servicio

La Navidad es, finalmente, un tiempo de comunidad. Los claustros, los alumnos, las familias y el personal no docente viven estas semanas como un momento para agradecer, reencontrarse y renovar la misión educativa.

Todo —las luces, el belén, la solidaridad, la música, la oración— apunta a lo esencial: la alegría nace cuando acogemos a Jesús y cuando hacemos de la vida un regalo para los demás.

Por eso, en Arenales, cada Navidad es nueva. Porque cada año encontramos nuevas maneras de educar, de servir y de celebrar juntos la esperanza que llega a Belén.

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EDUCACIÓN

Educar para servir: así se vive la solidaridad en los colegios de la Red Arenales

El Día Internacional de la Solidaridad nos recuerda cada año que el mundo se construye desde dentro: desde el corazón de cada persona que decide mirar al otro con dignidad, compasión y responsabilidad. En los colegios de Arenales Red Educativa, esta forma de mirar no es una actividad puntual ni una campaña aislada: es una seña de identidad.

La solidaridad nace de nuestra identidad cristiana, que nos enseña que cada persona es valiosa y que estamos llamados a amar y servir. Esa mirada inspira nuestro modo de educar, de acompañar y de estar presentes en la sociedad.

Por eso, en nuestros centros, la solidaridad se aprende viviéndola.

Autoría: Arenales Red Educativa

5 de Diciembre del 2025

6 min de lectura

Aprender que ayudar también nos hace crecer

Los alumnos de 3.º de ESO del Colegio Arenales Campolara han participado este mes en La Gran Recogida del Banco de Alimentos de Burgos, colaborando en el supermercado de su barrio.

Entre clientes, carros y cajas, han descubierto algo esencial: que compartir multiplica y que servir también educa el corazón. Una experiencia sencilla, pero capaz de despertar gratitud y apertura a los demás.

Cuando la solidaridad se convierte en hábito

En el Colegio Montessori, la solidaridad no es un evento, sino un ritmo: cada mes, alumnos y familias se unen para la recogida de alimentos destinada al Comedor de los Pobres de Salamanca.

Los jóvenes de ESO también visitan el Comedor para colaborar y conocer de cerca a quienes acompañan cada día.

Allí descubren que la generosidad cambia vidas… empezando por la propia.

Encuentros que dejan huella

Los alumnos de ESO del Colegio Arenales La Merced continúan con su proyecto solidario visitando un centro de mayores. Entre risas, conversaciones y muchos bingos cantados, han descubierto que acompañar es uno de los regalos más grandes que se puede ofrecer.

Son momentos que no sólo alegran a quienes reciben la visita, sino que también educan en humanidad a quienes la ofrecen.

Todos podemos hacer algo por los demás

En Arenales creemos firmemente que todas las personas, con sus capacidades y ritmos, pueden aportar algo valioso a los demás. Prueba de ello son los alumnos del Colegio Arenales Cambrils, centro de educación especial.

Nuestros alumnos han compartido una mañana entrañable con los abuelos de la Residencia Emera, dentro del Proyecto de Aprendizaje y Servicio. Esta experiencia demuestra que la solidaridad no tiene límites ni barreras: los alumnos de Cambrils no solo reciben, también dan, acompañan, escuchan y alegran la vida de otros.

Es un encuentro que une generaciones, crea vínculos y nos recuerda que todos —sin excepción— podemos hacer algo por los demás. Y que cuando lo hacemos, todos crecemos.

Inclusión como forma de ser y estar

Los alumnos de 1.º de Bachillerato del Colegio Arenales Santo Ángel han colaborado en el Centro de Día Nuestra Señora del Caminocon motivo del día de la Discapacidad.

Allí han puesto manos y corazón al servicio de personas con discapacidad, aprendiendo que la solidaridad es también abrir espacio a quienes encuentran más barreras, acompañarlos y celebrar juntos lo que cada uno es capaz de dar.

Dar… y recibir

Cada sábado, un grupo de alumnos del Colegio Arenales Sagrado Corazón de Tafira, acude al comedor social Nuestra Señora del Carmen.

Van para ayudar, pero siempre regresan con más de lo que llevaron: con la certeza de que la solidaridad es un puente que une y dignifica, que recuerda que todos necesitamos de todos.

Comprender, empatizar, cuidar

Los alumnos del Colegio Arenales Nuestra Señora de Montserrat han participado en un taller para comprender las barreras que viven tantas personas en nuestra sociedad.

Entender cómo funciona el cuerpo, lo que sucede cuando un órgano cambia y reflexionar sobre la salud les ha ayudado a mirar la diversidad con más respeto y empatía.

Un aprendizaje que transforma por dentro y anima a construir una sociedad más inclusiva.

Cuando la solidaridad nace también de los profesores y llega hasta el Congo

En Arenales, la solidaridad no solo la viven los alumnos: también la encarnan nuestros profesores y nuestras familias, que con su ejemplo enseñan a mirar el mundo con compasión, responsabilidad y esperanza.

Un testimonio precioso es el de Ana Cámara, profesora de Educación Infantil en el Colegio Arenales Alborada, que viajó durante tres semanas a Kinshasa (República Democrática del Congo) junto a la Fundación Amigos de Monkole.

Durante su estancia, Ana conoció y colaboró con proyectos que cambian vidas:

    •  Proyecto Elikia
    •  Escuela de Enfermería de Monkole
    • Proyecto de Nutrición
    • Becas escolares para niños de orfanatos

“He visto la pobreza de cerca, pero también la fuerza, la sonrisa y la esperanza de personas que, pese a todo, siguen adelante.” Su testimonio nos recuerda que la solidaridad es una vocación compartida por toda la comunidad educativa: profesores que se entregan, familias que apoyan y alumnos que aprenden mirando estos ejemplos.

Porque la solidaridad no empieza en las actividades del colegio: empieza en la vida real de quienes educan.

Educar en solidaridad: parte del viaje de crecer

En Arenales creemos que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de poner a los demás en el centro.

Por eso, cada proyecto, cada salida, y cada iniciativa solidaria tiene un propósito profundo: hacer de nuestros alumnos personas capaces de descubrir al otro, servirle y alegrar su vida.

Desde nuestra identidad cristiana, entendemos la solidaridad como un camino de encuentro, de entrega y de esperanza. Un camino que queremos recorrer cada día con nuestros alumnos, familias y profesores.

Porque educar en solidaridad es educar para transformar el mundo.

Y ése es el viaje más importante de la vida.

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