EDUCACIÓN
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La visita del Papa León XIV a España ya forma parte de la memoria de miles de alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales Red Educativa.
Durante semanas, nuestros colegios se prepararon para este acontecimiento. Pero lo hicieron de una manera muy especial. No se trataba solo de acudir a un acto o ver pasar al Santo Padre. El reto era ayudar a los alumnos a comprender quién es el Papa, qué representa para la Iglesia y por qué una visita así puede convertirse en una oportunidad para crecer en la fe.
Y eso es precisamente lo que ha sucedido.
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Autoría: Arenales Red Educativa
16 de Junio del 2026
7 min de lectura
Si hubo una iniciativa que reflejó especialmente el modo en que nuestros colegios han querido vivir la visita de León XIV fue la AcamPapa organizada por Arenales Carabanchel.
El colegio se transformó en una pequeña Jornada Mundial de la Juventud. Sacos de dormir, esterillas, juegos, deporte, canciones, Santa Misa, convivencia y una salida conjunta al encuentro con el Papa reunieron a alumnos, familias, profesores, antiguos alumnos y personal del centro.
Pero la AcamPapa quería ser mucho más que una acampada. Su objetivo era preparar el corazón para la visita del Santo Padre y ayudar a los alumnos a descubrir que la fe no se limita a asistir a unos actos, sino que se vive en comunidad, se celebra y se comparte.
Uno de los momentos más especiales fue la gran vela de adoración al Santísimo. Al caer la noche, el patio del colegio se transformó en una auténtica capilla al aire libre. Un altar cuidadosamente preparado, flores, velas encendidas y una imagen de la Virgen acompañaban al Santísimo expuesto para la adoración. En medio del silencio, alumnos, familias, profesores y empleados permanecieron durante una hora rezando y preparándose interiormente para el encuentro con el Papa.
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Mientras tanto, cuatro sacerdotes permanecieron confesando durante toda la adoración, atendiendo a quienes deseaban acercarse al sacramento de la Reconciliación. La invitación era sencilla: preparar el corazón para escuchar mejor lo que Dios quisiera decir a cada uno a través de la visita de León XIV.
Para ayudar a vivir ese momento, los profesores habían preparado unos textos de oración especialmente pensados para niños, jóvenes y familias, con meditaciones y reflexiones que acompañaban la adoración. Los compartimos al final de este artículo para quienes quieran utilizarlos también en su oración personal.
La experiencia continuó con los llamados «emPapaderos», pequeñas charlas formativas en las que profesores y antiguos alumnos compartían testimonios personales sobre temas tan diversos como la labor de las ONG, las Jornadas Mundiales de la Juventud, la figura del Papa o la presencia de los cristianos en la vida pública. Títulos tan sugerentes como El primer día del resto de mi vida, 20 años de JMJs, ¡Te quiere todo el mundo!, Cristianos con calle o ¡Converse All Star! sirvieron de punto de partida para conversaciones profundas y enriquecedoras.
En el fondo, una forma muy concreta de convertir un gran acontecimiento eclesial en una auténtica experiencia educativa, comunitaria y espiritual.

Durante los meses previos a la llegada de León XIV, muchos colegios de Arenales quisieron preparar su visita de una manera especial: rezando por él y por los frutos de su viaje a España.
Hubo momentos de adoración al Santísimo, celebraciones, intenciones compartidas en las aulas y numerosas iniciativas impulsadas por alumnos, profesores y familias. Porque si algo querían transmitir nuestros colegios a los niños y jóvenes era que una visita papal no es solo un acontecimiento que se contempla desde fuera, sino una oportunidad para abrir el corazón y dejar que Dios actúe.
En algunos centros, los alumnos dedicaron tiempos de oración específicos para pedir por el Papa y por las personas que iban a participar en los distintos encuentros. En otros, las familias se sumaron a esta preparación espiritual desde sus casas.
Especialmente significativa fue la iniciativa impulsada por varias familias del Colegio Alborada. Durante los meses anteriores a la visita organizaron una cadena de rosarios para rezar por el Santo Padre y por los frutos de su viaje a España.
Quizá estas iniciativas no ocuparon titulares ni aparecieron en las retransmisiones televisivas. Pero son una de las mejores expresiones de lo que significa vivir la fe en comunidad: saber que los grandes acontecimientos se preparan también en el silencio de la oración.

Si hubo un gesto que se repitió en varios colegios de la Red durante las semanas previas a la visita fue el deseo de hacer llegar al Santo Padre algo muy personal: una carta.
En Arenales Carabanchel, los alumnos escribieron más de 200 cartas llenas de preguntas, agradecimientos, peticiones y oraciones. Lo que nadie esperaba era recibir una respuesta. Días después llegó una carta de agradecimiento enviada desde la Santa Sede junto con la Bendición Apostólica del Papa para toda la comunidad educativa.
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También los alumnos del Colegio María Teresa quisieron aprovechar la ocasión para escribir al Santo Padre. Cartas sencillas, escritas desde la ilusión y el cariño, en las que compartían inquietudes, agradecimientos y promesas de oración por los frutos de su viaje a España.
Algo parecido sucedió en el Colegio Santa Mónica. Una profesora del centro, que colaboró como voluntaria en la organización de los actos de IFEMA, aprovechó la ocasión para entregar a miembros del equipo de seguridad del Papa un sobre con cartas escritas por los alumnos del colegio.
Cartas, dibujos, mensajes y oraciones que recorrieron un largo camino desde las aulas hasta las manos de quienes acompañaban al Santo Padre. Son pequeños gestos, aparentemente sencillos, pero que reflejan muy bien cómo miles de alumnos vivieron la visita: no como espectadores, sino sintiéndose personalmente implicados en ella. Porque cuando un niño escribe una carta al Papa, la fe deja de ser algo lejano para convertirse en algo cercano, concreto y profundamente personal.

Si hay una imagen que ha acompañado a León XIV durante toda su visita a España, ha sido la de los niños. A lo largo de estos días hemos visto al Santo Padre detenerse una y otra vez para bendecir bebés, tomarlos en brazos, acariciarles o intercambiar unas palabras con sus familias. Una estampa que inevitablemente recordaba aquellas palabras de Jesús en el Evangelio: «Dejad que los niños se acerquen a mí».
Han sido gestos sencillos, pero profundamente elocuentes. En medio de agendas apretadas, recorridos multitudinarios y grandes celebraciones, el Papa siempre encontraba tiempo para detenerse ante los más pequeños.
También una familia de Arenales pudo vivir uno de esos momentos de manera muy especial. Durante uno de los recorridos por Madrid, los alumnos de Arenales Carabanchel comenzaron a corear espontáneamente «¡AcamPapa, AcamPapa!». Los gritos llamaron la atención del Santo Padre, que se acercó hasta el grupo. Allí tomó en brazos al hijo pequeño del gerente del colegio y le impartió una bendición ante la emoción de todos los presentes.
Apenas fueron unos segundos, pero reflejan muy bien el clima de cercanía, alegría y cariño que ha caracterizado toda la visita de León XIV a nuestro país. Quizá dentro de unos años muchos olviden algunos discursos o detalles concretos del viaje. Pero quienes presenciaron escenas como esta recordarán siempre a un Papa que, en medio de miles de personas, supo detenerse para mirar a los más pequeños. Porque, como recordó con sus gestos durante estos días, los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de la Iglesia. Y también porque la fe se transmite muchas veces así: a través de encuentros sencillos que dejan una huella imborrable en la memoria y en el corazón.

Para muchos alumnos, uno de los descubrimientos más importantes de estos días ha sido comprobar que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban.
Familias de Madrid, Barcelona, Ciudad Real, Canarias y otras muchas ciudades se pusieron en camino para participar en los distintos actos de la visita. Algunos viajaron cientos de kilómetros. Otros acogieron a quienes llegaban desde fuera. Muchos compartieron celebraciones, vigilias, encuentros y momentos de oración con personas a las que no conocían.
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Las familias de los colegios de la Red participaron juntas en la Santa Misa celebrada en la Plaza de Cibeles. El coro del colegio Alborada tuvo la oportunidad de formar parte de la gran celebración del Santiago Bernabéu. Desde Arroyomolinos se organizaron grupos para participar tanto en Madrid como en Barcelona. Los alumnos de La Merced, en Ciudad Real, fueron acogidos por familias y miembros de la comunidad educativa de Arroyomolinos.
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En Reinado fueron los antiguos alumnos quienes impulsaron la participación de numerosas familias y estudiantes, demostrando que el vínculo con el colegio continúa mucho tiempo después de terminar las etapas escolares.
Muchos regresaron a casa con una misma impresión: la de haber descubierto una Iglesia viva, alegre y mucho más grande de lo que imaginaban.

No todos vivieron la visita desde las gradas o entre el público. Muchos decidieron hacerlo desde el servicio. Alumnos, antiguos alumnos, profesores, empleados y familias de Madrid, Barcelona y Canarias colaboraron en la organización de los distintos actos como voluntarios, ayudando en tareas de acogida, logística, información y atención a peregrinos.
Otros participaron en coros, celebraciones litúrgicas y procesiones. Uno de los jóvenes que portó el palio durante la procesión del Corpus Christi había sido profesor de Santa Mónica y actualmente se prepara para el sacerdocio en el seminario. En la celebración del Santiago Bernabéu, uno de los sacerdotes que participó en los cantos era uno de los capellanes vinculados a la comunidad educativa de Arenales Carabanchel.
Y por supuesto, muchos colegios de la Red abrieron sus puertas para acoger a grupos de peregrinos que viajaban para participar de los distintos actos con el Papa.
La fe se vive también así: sirviendo, ayudando, compartiendo y poniendo los propios talentos al servicio de los demás.

La visita de León XIV dejó momentos muy especiales en todos los lugares por los que pasó.
En Barcelona, los alumnos de ESO de Concepcionistes recibieron al Santo Padre en la Catedral. La comunidad educativa celebró además que Armand, antiguo alumno del centro, tuviera el privilegio de ejercer como diácono del Papa durante la celebración en la Basílica de la Sagrada Familia.
Los alumnos y familias de Sant Marc participaron igualmente en los actos relacionados con la bendición de la nueva torre de la Sagrada Familia, uno de los momentos más simbólicos de toda la visita.
En Canarias, la comunidad educativa de Arenales Tafira salió a las calles para recibir al Santo Padre y participar en los distintos encuentros programados, sumándose así a una movilización que se extendió por toda la geografía española.

«¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!» Pocas frases resumen mejor el mensaje que León XIV quiso dejar a los jóvenes durante su visita. Sus palabras han seguido resonando estos días en las aulas, en las familias y en las conversaciones de muchos alumnos.
Desde el Colegio María Teresa compartían una reflexión que podría hacer suya toda la Red: ahora toca llevar a la vida lo que el Papa nos ha pedido y convertirse en testigos de esperanza, unidad y amor allí donde cada uno se encuentre.
Una idea muy parecida a la que expresaban desde Arenales Santo Ángel, cuya comunidad educativa destacó cómo este encuentro ha servido para reforzar el compromiso de seguir formando personas capaces de construir una sociedad más humana, solidaria y llena de esperanza.
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Los grandes acontecimientos pasan. Los escenarios se desmontan. Las multitudes regresan a casa. Pero quedan las experiencias vividas. Quedan las cartas escritas por los niños. Las horas de voluntariado. Los kilómetros recorridos para participar en un encuentro. Las familias que rezaron juntas. Los alumnos que descubrieron que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban. Y quedan también esos momentos de silencio, adoración y encuentro con Dios que prepararon el corazón para escuchar mejor las palabras del Papa. Porque la fe se transmite mejor cuando se vive.
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Por eso, más allá de los actos multitudinarios, la visita de León XIV ha sido para muchos alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales una auténtica experiencia educativa, humana y espiritual. Una de esas que dejan huella y que seguirán dando fruto mucho después.
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La visita de León XIV a España ya forma parte de la historia. El verdadero valor de estos encuentros no se mide por la magnitud de los actos ni por el número de asistentes, sino por la huella que dejan en las personas. Ojalá las palabras, gestos y mensajes que el Papa nos ha regalado durante estos días sigan resonando en nuestro corazón mucho después de que termine el viaje. Ojalá nos ayuden a mirar más alto, a vivir con más esperanza, a cuidar mejor de los demás y a recordar que cada persona posee una dignidad infinita. Porque el fruto más importante de esta visita no será lo que hemos visto o escuchado estos días, sino aquello que, gracias a ella, estemos dispuestos a cambiar en nuestra vida.
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Hay momentos que no se repiten. Y este es uno de ellos.
La próxima visita del Papa a España no está siendo, para los colegios de Arenales Red Educativa, un acontecimiento más en el calendario. Está siendo algo distinto. Se nota en los pasillos, en las conversaciones, en las iniciativas que están surgiendo casi de manera espontánea en los centros.
Se está convirtiendo, poco a poco, en una experiencia compartida.
En una oportunidad real de vivir la fe, de hacer comunidad y de educar desde dentro.

Autoría: Arenales Red Educativa
23 de Abril del 2026
5 min de lectura
En estos días previos, los colegios de la Red están dando un paso adelante. No solo para participar, sino para implicarse de verdad.
Porque saben que esto no va solo de asistir a un acto.
Va de lo que puede pasar en los alumnos cuando lo viven.
Y eso se está traduciendo en iniciativas muy concretas.
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El Colegio Reinado se prepara para acoger a 60 peregrinos del Colegio Peñacorada (León), en una experiencia que va mucho más allá de la logística: convivencia, encuentro y preparación conjunta. Además, están implicando a sus alumni, convirtiendo esta ocasión en un momento de reencuentro intergeneracional.
En la misma línea, el Colegio María Teresa abrirá sus puertas para acoger a alumnos, familias y profesores del colegio hermano Arenales Campolara (Burgos), reforzando ese sentido de Red que se hace especialmente visible en momentos como este.
El Colegio Santo Ángel, por su parte, será también centro de acogida para los alumnos de Nuestra Señora de la Merced (Ciudad Real), que viajarán a Madrid para sumarse a los actos del Papa. Junto a ello, familias y alumnos del propio colegio participarán como peregrinos, integrándose en esta experiencia común.
En Barcelona, los colegios Concepcionistas, Montserrat y Sant Marc participarán activamente con sus familias y alumnos, sumándose a los encuentros con el Papa en la ciudad y viviendo esta experiencia como comunidad educativa.
Desde Canarias, el Colegio Sagrado Corazón de Tafira también ha querido sumarse a esta dinámica de acogida, ofreciéndose para recibir peregrinos y contribuir a esta red de hospitalidad que se está tejiendo entre los colegios.
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En Arenales Carabanchel, la preparación ha tomado forma en una iniciativa con nombre propio: la AcamPapa. El colegio ha organizado una acampada en sus instalaciones para recrear, en pequeño, el ambiente de una JMJ: convivencia, deporte, oración por turnos durante la noche, Santa Misa, y salida conjunta al encuentro con el Papa. Participarán alumnos, profesores, familias, alumni y personal no docente.
Habrá sacos, esterillas y pernocta al aire libre. Pero la idea va mucho más allá de una acampada. Busca que la visita no se reduzca a asistir a un acto, sino que se prepare desde dentro: rezando juntos, compartiendo tiempo, haciendo comunidad y poniéndose en camino como peregrinos. Habrá ratos de deporte, juegos, adoración al Santísimo, canciones y «emPapaderos» donde profesores contarán su testimonio y experiencia personal sobre diversos temas: El primer día del resto de mi vida (sobre la labor de las ONG), 20 años de las JMJS (los jóvenes y la Iglesia), ¡Te quiere todo el mundo! (sobre la figura del Papa), Cristianos con calle, ¡Converse all star!, etc.
En el fondo, una forma muy concreta de convertir un acontecimiento puntual en una experiencia educativa y espiritual que los alumnos puedan recordar.
Además, junto al colegio de educación especial Cambrils, están preparando pancartas de bienvenida que llenarán el centro y el barrio, con un objetivo claro: que todo Carabanchel se entere de que el Papa viene… y que nadie se quede fuera.
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Otros colegios han optado por salir al encuentro.
El Colegio Arenales Arroyomolinos ha organizado un viaje que combina cultura, convivencia y participación en los actos del Papa tanto en Barcelona como en Madrid.
Desde Ciudad Real, el Colegio La Merced llegará con un grupo de alumnos de la ESO que, tras una jornada de convivencia, se sumarán también a los actos en Madrid, acogidos por el Colegio Santo Ángel.
Y el Colegio San José de Palencia está organizando una escapada con un grupo de alumnos para que puedan vivir en primera persona este evento que sin duda será algo histórico.
Distintas rutas, un mismo destino: vivir algo que puede marcarles.

Más allá de la organización, hay algo que está ocurriendo en todos los colegios: una preparación interior.
En muchas comunidades educativas, estos días se están ofreciendo las Misas y las adoraciones al Santísimo por los frutos del viaje del Papa, como ésta en el Colegio Alborada, donde profesores, alumnos, familias y personal no docente se unen rezando por en esta intención. Porque saben que lo importante no es solo lo que se vea por fuera. Sino lo que pueda pasar por dentro.
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En Arenales Carabanchel, la preparación para la visita del Papa León XIV también está pasando por las páginas de los libros. Aprovechando la cercanía de este acontecimiento histórico, alumnos están dedicando tiempo a conocer mejor la figura del Santo Padre y el papel que desempeña en la Iglesia.
A través de lecturas adaptadas a cada edad, los alumnos descubren quién es León XIV, cuál ha sido su trayectoria, qué significa ser Papa, cómo es elegido durante un cónclave o por qué viste de blanco. Preguntas sencillas que despiertan una gran curiosidad y que se convierten en una oportunidad para acercarse a la historia, la fe y la vida de la Iglesia.
Más allá de los datos y las anécdotas, estas lecturas ayudan a comprender que el Papa no es solo una figura conocida en todo el mundo, sino también un pastor que anima, guía y acompaña a millones de cristianos. Una forma cercana y educativa de preparar la visita, despertando el interés y ayudándoles a vivir este acontecimiento con mayor conocimiento, cariño y sentido de pertenencia a la Iglesia.
Porque conocer mejor al Papa es también una manera de prepararse mejor para su encuentro.

La música también está siendo una de las grandes protagonistas de la preparación para la visita del Papa León XIV. En distintos colegios de la Red, alumnos y profesores están aprendiendo y cantando con ilusión el himno oficial de la visita, Alza la mirada.
A través de sus estrofas, los alumnos descubren que la llegada del Santo Padre no es solo un acontecimiento extraordinario, sino también una invitación a mirar más alto, a vivir con esperanza y a abrirse al encuentro con Dios y con los demás.
Los ensayos y las canciones en las aulas se han convertido en una forma sencilla y alegre de preparar este acontecimiento tan especial. Porque, como recuerda la propia letra, la fe también se vive cantando, caminando juntos y levantando la mirada hacia aquello que da sentido a nuestra vida.
Mientras afinan voces y aprenden la melodía, toda la comunidad educativa sigue rezando por los frutos de este viaje apostólico y por la misión que el Santo Padre realizará durante su estancia en España. Una preparación que une ilusión, oración y deseo de encuentro.
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En el colegio Arenales Santa Mónica, la preparación para la visita del Papa ha tomado forma de cartas, dibujos y peticiones escritas de puño y letra por los alumnos.
Con enorme ilusión, los estudiantes han preparado una caja muy especial dirigida a Su Santidad el Papa León XIV. Cada sobre guarda una oración, un agradecimiento, una intención o un deseo nacido de la sencillez y la fe de los más pequeños.
Más que una actividad puntual, la iniciativa ha sido una oportunidad para acercar la figura del Papa a los alumnos y ayudarles a vivir su próxima visita como algo personal y recibirle con el corazón abierto.
La caja ha sido enviada a la Nunciatura Apostólica como muestra del cariño y la cercanía de toda la comunidad educativa de Santa Mónica hacia el Santo Padre. Un gesto sencillo, pero lleno de esperanza, que refleja cómo la visita del Papa ya está dejando huella en muchos colegios antes incluso de que llegue a Madrid.
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Pero no son los únicos; el colegio Arenales Carabanchel envío más de 200 cartas al Vaticano, y todavía los más pequeños del colegio siguen escribiendo más todavía.

La dimensión internacional de la Red se hace visible también en otro escenario.
Durante el reciente viaje del Papa a Angola, alumnos del Crystal College vivieron un momento especialmente significativo al participar en la recepción del Santo Padre en la Nunciatura Apostólica.
Una experiencia que describían así:
“Fue más que una visita —fue un testimonio vivo de los valores que cultivamos a diario: respeto, espiritualidad y compromiso con el bien.”
Ver a sus alumnos participar con esa actitud no solo fue motivo de orgullo, sino también una confirmación de la misión educativa que comparten todos los colegios Arenales: formar personas con valores sólidos y corazones abiertos.
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Todo lo que está ocurriendo en estos días tiene algo en común.
No responde a una consigna.
Responde a una intuición compartida: que esta visita puede ser una oportunidad educativa real.
Una de esas que no se programan en un aula.
Que no se explican del todo.
Pero que dejan huella.
Ir con los alumnos.
Ir con los hijos.
Prepararlo juntos.
Vivirlo.
Comentarlo después.
Eso es educar.
Porque algunas experiencias se recuerdan por lo que pasó. Y otras por lo que despertaron. Quizá esta visita pueda ser ambas cosas.
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EDUCACIÓN
En los colegios de la Red Educativa Arenales, la Navidad no es solo una fecha señalada en el calendario: es un tiempo educativo profundo, en el que comunidad, fe y servicio se entrelazan para recordar a alumnos y familias que la alegría nace cuando aprendemos a dar, compartir y acoger.
Cada centro vive este periodo con su propio estilo, pero todos comparten una misma mirada: preparar el corazón para el nacimiento de Jesús, ofreciendo a los alumnos experiencias reales que conectan el aprendizaje, la solidaridad y la vida interior.

Autoría: Arenales Red Educativa
12 de Diciembre del 2025
6 min de lectura
Las semanas de Adviento son, en Arenales, una invitación a detenerse y mirar hacia dentro. Los colegios se llenan de pequeños símbolos que ayudan a los alumnos a comprender que la Navidad es un camino: coronas de Adviento, calendarios con propuestas de actos virtuosos y de generosidad, oraciones de la mañana tematizadas, etc.
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La decoración de aulas y pasillos, realizada por alumnos y profesores, transforma el ambiente: murales, estrellas, luces, y por supuesto, los belenes, en los que cada figura recuerda que Dios entra en el mundo desde la sencillez. En algunos centros se organizan concursos de belenes o exposiciones abiertas a las familias.
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La Navidad despierta la mejor versión de nuestros alumnos. Por eso, una seña de identidad en Arenales es el impulso de iniciativas solidarias que nacen del deseo de servir y acompañar a quienes más lo necesitan:
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Estas actividades no son sólo acciones aisladas: expresan el fondo cristiano que inspira nuestro proyecto. El Niño que nace pobre en Belén nos recuerda que cada persona, especialmente la más frágil, merece ser acogida y acompañada.
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La Navidad es también un tiempo para celebrar el talento y la belleza. Los centros suelen organizar:
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O el festival del colegio Crystal en Angola:
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Estas expresiones artísticas no son un mero adorno: educan la sensibilidad, el trabajo en equipo y el agradecimiento por los dones de cada alumno.
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En Arenales, la Navidad mantiene su sentido más auténtico: celebrar que Dios se hace cercano. Por eso, los colegios ofrecen a alumnos y familias diversos momentos para vivir la fe en comunidad:
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Para muchos padres, estos espacios son una oportunidad para volver a conectar con la espiritualidad que desean transmitir a sus hijos.
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Iniciativas para rezar, compartir, celebrar y ayudar a los que más lo necesitan:
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La Navidad es, finalmente, un tiempo de comunidad. Los claustros, los alumnos, las familias y el personal no docente viven estas semanas como un momento para agradecer, reencontrarse y renovar la misión educativa.
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Todo —las luces, el belén, la solidaridad, la música, la oración— apunta a lo esencial: la alegría nace cuando acogemos a Jesús y cuando hacemos de la vida un regalo para los demás.
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Por eso, en Arenales, cada Navidad es nueva. Porque cada año encontramos nuevas maneras de educar, de servir y de celebrar juntos la esperanza que llega a Belén.
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EDUCACIÓN
El Día Internacional de la Solidaridad nos recuerda cada año que el mundo se construye desde dentro: desde el corazón de cada persona que decide mirar al otro con dignidad, compasión y responsabilidad. En los colegios de Arenales Red Educativa, esta forma de mirar no es una actividad puntual ni una campaña aislada: es una seña de identidad.
La solidaridad nace de nuestra identidad cristiana, que nos enseña que cada persona es valiosa y que estamos llamados a amar y servir. Esa mirada inspira nuestro modo de educar, de acompañar y de estar presentes en la sociedad.
Por eso, en nuestros centros, la solidaridad se aprende viviéndola.
Autoría: Arenales Red Educativa
5 de Diciembre del 2025
6 min de lectura
Los alumnos de 3.º de ESO del Colegio Arenales Campolara han participado este mes en La Gran Recogida del Banco de Alimentos de Burgos, colaborando en el supermercado de su barrio.
Entre clientes, carros y cajas, han descubierto algo esencial: que compartir multiplica y que servir también educa el corazón. Una experiencia sencilla, pero capaz de despertar gratitud y apertura a los demás.
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En el Colegio Montessori, la solidaridad no es un evento, sino un ritmo: cada mes, alumnos y familias se unen para la recogida de alimentos destinada al Comedor de los Pobres de Salamanca.
Los jóvenes de ESO también visitan el Comedor para colaborar y conocer de cerca a quienes acompañan cada día.
Allí descubren que la generosidad cambia vidas… empezando por la propia.
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Los alumnos de ESO del Colegio Arenales La Merced continúan con su proyecto solidario visitando un centro de mayores. Entre risas, conversaciones y muchos bingos cantados, han descubierto que acompañar es uno de los regalos más grandes que se puede ofrecer.
Son momentos que no sólo alegran a quienes reciben la visita, sino que también educan en humanidad a quienes la ofrecen.
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En Arenales creemos firmemente que todas las personas, con sus capacidades y ritmos, pueden aportar algo valioso a los demás. Prueba de ello son los alumnos del Colegio Arenales Cambrils, centro de educación especial.
Nuestros alumnos han compartido una mañana entrañable con los abuelos de la Residencia Emera, dentro del Proyecto de Aprendizaje y Servicio. Esta experiencia demuestra que la solidaridad no tiene límites ni barreras: los alumnos de Cambrils no solo reciben, también dan, acompañan, escuchan y alegran la vida de otros.
Es un encuentro que une generaciones, crea vínculos y nos recuerda que todos —sin excepción— podemos hacer algo por los demás. Y que cuando lo hacemos, todos crecemos.
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Los alumnos de 1.º de Bachillerato del Colegio Arenales Santo Ángel han colaborado en el Centro de Día Nuestra Señora del Camino, con motivo del día de la Discapacidad.
Allí han puesto manos y corazón al servicio de personas con discapacidad, aprendiendo que la solidaridad es también abrir espacio a quienes encuentran más barreras, acompañarlos y celebrar juntos lo que cada uno es capaz de dar.
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Cada sábado, un grupo de alumnos del Colegio Arenales Sagrado Corazón de Tafira, acude al comedor social Nuestra Señora del Carmen.
Van para ayudar, pero siempre regresan con más de lo que llevaron: con la certeza de que la solidaridad es un puente que une y dignifica, que recuerda que todos necesitamos de todos.
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Los alumnos del Colegio Arenales Nuestra Señora de Montserrat han participado en un taller para comprender las barreras que viven tantas personas en nuestra sociedad.
Entender cómo funciona el cuerpo, lo que sucede cuando un órgano cambia y reflexionar sobre la salud les ha ayudado a mirar la diversidad con más respeto y empatía.
Un aprendizaje que transforma por dentro y anima a construir una sociedad más inclusiva.
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En Arenales, la solidaridad no solo la viven los alumnos: también la encarnan nuestros profesores y nuestras familias, que con su ejemplo enseñan a mirar el mundo con compasión, responsabilidad y esperanza.
Un testimonio precioso es el de Ana Cámara, profesora de Educación Infantil en el Colegio Arenales Alborada, que viajó durante tres semanas a Kinshasa (República Democrática del Congo) junto a la Fundación Amigos de Monkole.
Durante su estancia, Ana conoció y colaboró con proyectos que cambian vidas:
“He visto la pobreza de cerca, pero también la fuerza, la sonrisa y la esperanza de personas que, pese a todo, siguen adelante.” Su testimonio nos recuerda que la solidaridad es una vocación compartida por toda la comunidad educativa: profesores que se entregan, familias que apoyan y alumnos que aprenden mirando estos ejemplos.
Porque la solidaridad no empieza en las actividades del colegio: empieza en la vida real de quienes educan.
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En Arenales creemos que educar no es solo transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de poner a los demás en el centro.
Por eso, cada proyecto, cada salida, y cada iniciativa solidaria tiene un propósito profundo: hacer de nuestros alumnos personas capaces de descubrir al otro, servirle y alegrar su vida.
Desde nuestra identidad cristiana, entendemos la solidaridad como un camino de encuentro, de entrega y de esperanza. Un camino que queremos recorrer cada día con nuestros alumnos, familias y profesores.
Porque educar en solidaridad es educar para transformar el mundo.
Y ése es el viaje más importante de la vida.
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