EDUCACIÓN
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Profesores y alumnos de varios colegios de la Red Arenales peregrinaron a Roma para unirse al Jubileo del Mundo Educativo, convocado por el Papa León XIV bajo el lema “Peregrinos de la esperanza”.
Autoría: Arenales Red Educativa
6 de Noviembre del 2025
5 min de lectura

Del 27 de octubre al 2 de noviembre de 2025, la Iglesia celebró en Roma el Jubileo del Mundo Educativo, una semana de oración, reflexión y encuentro en torno al papel de la educación como acto de esperanza y camino de paz.
Varios colegios de la Red Arenales participaron en esta cita histórica, representando a la comunidad educativa española en los eventos organizados por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, y culminando el 1 de noviembre con la Eucaristía presidida por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro.
A lo largo de la semana jubilar, miles de estudiantes, profesores y familias de todo el mundo participaron en conferencias, encuentros y experiencias compartidas, bajo los tres lenguajes educativos propuestos por el Papa: la mente, las manos y el corazón.
Durante su intervención, el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio, subrayó que este Jubileo conmemora también el 60º aniversario de la declaración conciliar Gravissimum Educationis, piedra angular del magisterio educativo de la Iglesia, así como el Pacto Educativo Global impulsado por el Papa Francisco.
“El Jubileo —afirmó— es una invitación a mirar la educación como el nuevo nombre de la paz, y a poner la esperanza en el mapa del presente y del futuro”.
En ese mismo espíritu, el Papa León XIV publicó su carta apostólica Rediseñar la educación desde la esperanza, animando a toda la comunidad educativa a “enseñar con amor, alegría y humanidad”, y a recuperar la dimensión interior y comunitaria de la enseñanza.
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Ante miles de educadores reunidos en el Aula Pablo VI, el Papa León XIV centró su mensaje en cuatro pilares fundamentales: la interioridad, la unidad, el amor y la alegría.
Recordó que “la verdad no circula a través de sonidos o muros, sino en el encuentro profundo entre las personas”, invitando a redescubrir la vocación educativa como un acto de amor.
“Compartir el conocimiento no basta —dijo—; sólo cuando se enseña con amor, el saber se convierte en esperanza”.
Durante la misma semana, León XIV se reunió también con jóvenes de todo el mundo, a quienes animó a ser “truth-speakers y peace-makers”, constructores de paz y testigos de la verdad, invitándolos a educar “para la vida interior, para humanizar lo digital y para desarmar los corazones”.
Los representantes de Arenales —entre ellos, alumnos y docentes de Alborada, Santo Ángel, Peñacorada, Santa Mónica, Cambrils y Tafira, junto con miembros de la dirección de la Red— participaron en distintos actos del Jubileo.
En palabras de uno de los presentes:
“Hemos vivido una experiencia profundamente eclesial. Volvemos con la certeza de que educar sigue siendo una de las expresiones más altas de la caridad cristiana”.
Desde la Red Arenales, la participación en el Jubileo se ha vivido como un signo de comunión y esperanza compartida, reafirmando la convicción de que la educación cambia el mundo desde dentro.
Como recordó el Papa León XIV:
“La educación une a las personas en comunidades vivas y organiza las ideas en constelaciones de sentido. Los que enseñan la justicia a muchos brillarán como las estrellas para siempre”.
El Jubileo del Mundo Educativo ha reunido a más de 70.000 participantes entre docentes, alumnos y familias de 171 países, en un marco de gratitud y compromiso común.
Durante la Eucaristía conclusiva, el Papa proclamó a San John Henry Newman Doctor de la Iglesia, nombrándolo además copatrono de la misión educativa junto con Santo Tomás de Aquino.
Este Jubileo no sólo celebra la historia de la educación católica —la red más extensa del mundo, con más de 231.000 instituciones y 72 millones de alumnos— sino que lanza una mirada al futuro: renovar la educación desde la esperanza y la interioridad.
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Para Arenales Red Educativa, esta peregrinación jubilar ha sido un recordatorio de que “mejorar la sociedad a través de la educación” significa también custodiar la fe, la cultura y la esperanza de las nuevas generaciones.
Como expresó otro de los profesores:
“Volvemos de Roma con el corazón lleno, ilusionados con nuestra labor y convencidos de que educar no es sólo enseñar, sino ayudar a los demás a mirar hacia lo alto”.
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Del 22 al 24 de enero de 2025, se ha celebrado el XIV Seminario Profesional sobre Oficinas de Comunicación de la Iglesia, bajo el título «Comunicación y evangelización: contexto, actitudes y experiencias». Este seminario bienal, organizado por Pontificia Universidad de la Santa Cruz (PUSC), fue un punto de encuentro para comunicadores eclesiásticos, periodistas especializados en información religiosa y profesionales de la comunicación vinculados a la Iglesia.
El evento se enmarcó en el año del Jubileo y en las vísperas del Jubileo del mundo de la Comunicación, con el objetivo de profundizar en la necesidad y voluntad de evangelización en el mundo contemporáneo, una llamada que, como destacó San Pablo VI, se expresa a través del diálogo: «La Iglesia debe entrar en diálogo con el mundo en el que vive». En este contexto, el seminario representó una oportunidad para reflexionar sobre cómo la comunicación espiritual, a través de la claridad, afabilidad, confianza y prudencia, puede ser un vehículo de evangelización en tiempos de cambios y desafíos globales.
Siguiendo las palabras del Papa Francisco, quien subrayó que toda auténtica acción evangelizadora es siempre «nueva», el seminario se presentó como un foro para discutir los temas más relevantes de la comunicación y la fe, adaptándose a los diversos interlocutores y contextos. A lo largo de los tres días de duración, se ofrecieron ponencias, comunicaciones breves, mesas redondas y paneles con expertos que contribuyeron a crear un espacio de diálogo abierto, esencial para fortalecer las relaciones e intercambios que enriquecen la misión de la Iglesia en el ámbito de la comunicación institucional.
El congreso en el que participaron más de 600 asistentes de diferentes países abordó temas tan relevantes como la economía de la atención en la era de la distracción, la necesidad de adaptar el lenguaje de la fe al mundo contemporáneo y el papel de los comunicadores como puentes de confianza y caridad.
Uno de los puntos más destacados fue el debate en torno a la dificultad de captar y mantener la atención en una sociedad caracterizada por la inmediatez y la superficialidad. Ponentes como Pedro Gil, experto en comunicación de crisis, subrayaron que “a veces sacrificamos la calidad frente a la rapidez, y esto puede diluir la profundidad del mensaje del Evangelio”.
Arenales compartió reflexiones sobre cómo el cambio en los modelos de comunicación debe ir acompañado de un profundo examen de conciencia institucional. “La comunicación no se trata solo de vehicular contenidos, sino de establecer relaciones personales de calidad que reflejen la identidad cristiana de manera coherente y auténtica”, se destacó durante las sesiones.
El congreso también puso énfasis en la importancia de una identidad fuerte y coherente dentro de las instituciones. Se subrayó la necesidad de que la comunicación interna sea transparente y fomente un ambiente de confianza en el que las personas puedan expresar sus inquietudes sin miedo.
Además, se reflexionó sobre cómo la Iglesia puede presentarse como una respuesta a las crecientes necesidades de espiritualidad en un mundo que enfrenta tensiones internas y problemas de ansiedad. Luis Romera, uno de los ponentes, explicó que “la superficialidad actual ha generado un vacío interior que, aunque muchas veces busca caminos alejados de la fe, supone una oportunidad para que la Iglesia ofrezca itinerarios de espiritualidad y escuelas de oración que conecten a las personas con Cristo”.
Durante el congreso, se destacó la misión de los comunicadores en la Iglesia como constructores de puentes entre la realidad y la percepción pública. “La grandeza de una institución no se mide por ocultar sus errores, sino por la capacidad de reconocerlos y mostrar cómo Dios actúa incluso en nuestra fragilidad”, señaló uno de los expertos.
Además se subrayó la importancia de desarrollar mensajes empáticos, claros y accesibles, adaptados al contexto cultural y lingüístico de las personas a las que se dirige la evangelización. Ejemplos como el uso de palabras que las personas entiendan, reflejan la urgencia de conectar el mensaje cristiano con el lenguaje cotidiano.
El congreso también destacó el poder del testimonio personal y el impacto de las plataformas audiovisuales para propagar la fe. Varios testimonios de distintas instituciones explicaron cómo las narrativas visuales pueden inspirar y reavivar la espiritualidad en las nuevas generaciones mostrando de manera clara y cercana la figura de sus fundadores y sus carismas.
Dentro del programa del Congreso de la PUSC, Arenales participó activamente en el congreso, presentando una comunicación sobre la creación y difusión de contenidos a través de la web encuentros con la fe. Pilar Miguel, del departamento de Comunicación de Arenales Red Educativa, presentó la ponencia titulada «Plataforma digital ‘Encuentros con la fe‘: la co-creación como metodología para la generación y difusión de contenidos en torno a la identidad cristiana de Arenales Red Educativa.» En su intervención, Pilar destacó cómo esta iniciativa busca promover la evangelización y fortalecer la identidad cristiana mediante una metodología de co-creación. A través de la participación activa de colegios, familias, profesores y alumnos, la plataforma genera contenidos significativos que reflejan testimonios, experiencias catequéticas y vivencias en torno a la fe. Asimismo, subrayó la importancia del diálogo y la cercanía para conectar los valores cristianos con las necesidades actuales, consolidando el compromiso de Arenales con su misión educativa y evangelizadora.
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