EDUCACIÓN
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Esta semana se han celebrado las jornadas de formación para nuevos directivos de los colegios de Arenales Red Educativa; un espacio pensado para acompañar y fortalecer a quienes asumen responsabilidades de liderazgo en los centros de la Red.
La formación se estructura en dos jornadas diferenciadas, adaptadas al momento en el que se encuentran los equipos directivos que participan: directivos de año 2, centrados en la consolidación y mejora de la gestión, y directivos de año 1, orientados a adquirir una base sólida para el ejercicio de la función directiva. Son las segundas jornadas de este curso (las primeras tuvieron lugar a principios de octubre).

Autoría: Arenales Red Educativa
21 de Enero del 2026
4 min de lectura
En la jornada de ayer participaron los directivos de año 2, que profundizaron en herramientas y enfoques orientados a la mejora continua del colegio. A lo largo de las sesiones se abordaron:

Hoy es el turno de los directivos de año 1, que están recibiendo una formación orientada a conocer los fundamentos necesarios para desempeñar su labor con seguridad y criterio. Las sesiones se centran en:

Estas jornadas reflejan el compromiso de Arenales Red Educativa por acompañar a sus equipos directivos, ofreciéndoles formación práctica, espacios de intercambio y una visión compartida del proyecto educativo. El objetivo es claro: ayudar a que cada colegio pueda desarrollar su misión con solidez, coherencia y una mirada puesta en las personas y en la mejora constante.
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Arenales Red Educativa ha puesto en marcha la primera edición de su Curso de Liderazgo Educativo, una iniciativa que se enmarca dentro del programa de formación de directivos de la Red, inspirado en la idea de que “quien crece hace crecer a otros”, y que reúne a 24 directivos y responsables educativos de colegios Arenales de España y Portugal, junto con profesionales de centros amigos, con el objetivo de seguir impulsando una cultura de liderazgo al servicio de las personas, de los proyectos educativos y de la misión compartida.
El programa se ha desarrollado en Madrid, en la Casa Provincial de la Compañía de María, y ha combinado reflexión personal, trabajo en equipo, análisis de casos y formación estratégica aplicada a la realidad cotidiana de los centros.

Autoría: Arenales Red Educativa
15 de Enero del 2026
4 min de lectura
El primer gran bloque del curso se centra en las personas, entendidas como el corazón de cualquier proyecto educativo. Dirigir un colegio no consiste solo en organizar, sino en hacer crecer a quienes forman parte de él y generar una cultura compartida.
Durante esta primera parte se abordan cuestiones clave como la gestión de equipos, el acompañamiento a los profesores, la resolución de conflictos y la creación de entornos de confianza en los que cada profesional pueda desplegar lo mejor de sí mismo. A través de dinámicas y de un test de autodiagnóstico personal, los participantes toman conciencia de su propio estilo de liderazgo y de cómo éste impacta en el clima, la motivación y la cohesión de sus equipos .
La idea de fondo es clara: no hay buen proyecto educativo sin personas que se sientan cuidadas, escuchadas y llamadas a crecer.

El segundo gran eje del curso pone el foco en el proyecto educativo y en la necesidad de un liderazgo capaz de dar dirección, sentido y coherencia al colegio en un contexto cada vez más complejo.
Aquí se trabaja el liderazgo estratégico: cómo traducir la identidad, la misión y los objetivos del centro en prioridades claras, decisiones alineadas y planes de acción que no se queden en el papel. Dirigir es elegir, y elegir implica saber decir sí a lo importante y no a lo que distrae del rumbo.
Un lugar central lo ocupa la comunicación estratégica, entendida no solo como transmisión de información, sino como herramienta de liderazgo. Comunicar bien significa explicar el porqué de las decisiones, alinear a los equipos, generar confianza y construir relato de proyecto. Un colegio que no comunica su visión termina funcionando por inercia; un colegio que comunica bien moviliza, une y hace avanzar.
En este bloque se subraya que no basta con tener un buen proyecto educativo: es imprescindible saber contarlo, compartirlo y hacerlo comprensible para profesores, familias y alumnos.

La segunda jornada del curso profundiza en una idea clave del liderazgo: nadie puede liderar a otros si antes no aprende a liderarse a sí mismo. A partir del análisis de un caso real, los participantes trabajan la toma de decisiones, el liderazgo pedagógico y una competencia decisiva para cualquier directivo: saber delegar bien.
Delegar no es simplemente repartir tareas, sino discernir con claridad qué puede y debe ser confiado a otros y qué forma parte de la responsabilidad irrenunciable de quien dirige. Para ello es clave aprender a diferenciar lo importante de lo urgente:
Lo importante es lo que está alineado con el plan estratégico, la identidad y los objetivos del colegio; lo urgente es aquello que quema, interrumpe, genera ruido o presión inmediata, pero que no siempre construye proyecto.
En este marco se subraya también una idea central del liderazgo: gobernar es decidir. Cuando un directivo no toma decisiones, no se queda neutral: está bloqueando a su equipo, generando incertidumbre y frenando el avance del proyecto. Decidir bien, con criterio, datos y escucha, es una responsabilidad ineludible de quien lidera.
Por eso cobra especial relevancia el liderazgo colegial. Los centros educativos no se gobiernan desde la soledad, sino desde equipos directivos que piensan juntos, dialogan y toman decisiones consensuadas, compartiendo la responsabilidad y la visión. Este modo de liderar no solo mejora la calidad de las decisiones, sino que genera corresponsabilidad, confianza y unidad de criterio dentro del proyecto educativo.
Este trabajo sobre el “yo” del directivo ayuda a no quedar atrapado en la gestión del día a día, sino a proteger el tiempo y la energía para aquello que realmente transforma el colegio, al tiempo que se hace crecer a los equipos mediante una delegación bien entendida y una toma de decisiones compartida. Liderar, en definitiva, no es hacerlo todo, sino crear las condiciones para que otros den lo mejor de sí, sin renunciar a las responsabilidades propias de la función directiva.

Este curso es una muestra del modo de trabajar de Arenales: una red educativa que aprende junta, que comparte experiencias, que contrasta realidades y que crece desde la colaboración entre centros de distintos países y contextos.
Más allá de la formación técnica, el encuentro está siendo un espacio para fortalecer vínculos, compartir retos reales de la vida directiva y renovar la ilusión por una tarea que tiene un impacto profundo en miles de alumnos, familias y educadores.
En Arenales creemos que invertir en liderazgo es invertir en mejores colegios. Y este Curso de Liderazgo Directivo es un paso más en ese camino de crecimiento, servicio y misión compartida.
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Colegios de la Red Arenales participan en el Congreso CECE, centrado en los nuevos retos y fundamentos de la educación
¿Qué ocurre cuando los resultados ya no bastan? Cuando los métodos, aunque innovadores, no logran responder al sentido más profundo de educar. Bajo esa inquietud se desarrolló el Congreso CECE 2025, en el que participaron varios colegios de la Red Arenales, junto a educadores, pensadores y expertos en cultura y pedagogía.
Autoría: Arenales Red Educativa
30 de Octubre del 2025
4 min de lectura
El encuentro giró en torno a una idea provocadora: si no nos gustan los resultados, tenemos que rediseñar los colegios. No basta con hacer más cosas, invertir en nuevas metodologías o incorporar más recursos. La verdadera transformación educativa exige revisar el marco cultural y antropológico desde el que educamos.
Durante las sesiones se subrayó que los colegios han estado tradicionalmente orientados a “saber cosas” y “hacer cosas”. Pero la educación, en su raíz, debería responder a una pregunta más esencial: qué tipo de personas queremos formar y qué cultura queremos construir.
Se habló de un nuevo marco que no se limite a reproducir lo heredado, sino que lo amplíe o incluso lo rompa cuando ya no sirve. Porque no todo lo que hacemos hoy es necesario ni suficiente. Los valores, las relaciones, la identidad, la integridad, la confianza o la paz son —más que metodologías— los pilares de una cultura que configura tanto a las personas como a las comunidades.
“El carácter es a la persona lo que la cultura es a la comunidad”, afirmó Juan Pablo Dabdoub en una de las ponencias.
La misión educativa no se juega solo en los proyectos extraordinarios, sino en aprovechar lo ordinario para alinear cada gesto, cada decisión y cada relación con la identidad y la misión del colegio.

La mesa redonda, con la periodista y escritora Ana Iris Simón y el analista Pedro Herrero, introdujo una reflexión de fondo: ¿se puede educar para lo que permanece en un tiempo dominado por la moda y lo efímero?
Ambos coincidieron en denunciar la paradoja del progreso: vivimos fascinados por la novedad, pero olvidamos preguntarnos qué significa realmente vivir bien.
Mientras Herrero recordaba que “la moda es lo que pasa y la educación es lo que permanece”, Simón subrayaba que “no puede haber libertad sin raíces” y advertía: “hemos confundido las opciones del mercado con la libertad, y eso nos hace menos libres.”
La conversación derivó hacia la crisis de transmisión cultural y la pérdida de raíces: los niños no pueden crecer sin una herencia moral y simbólica que les dé estabilidad. Educar, concluyeron, no es solo preparar para el futuro, sino ayudar a reconocer y conservar lo valioso del pasado. En ese contexto, se reivindicó el papel del profesor como referente: no un proveedor de servicios, sino alguien que acompaña a descubrir lo que realmente importa, lo que merece ser conservado.

Otro de los debates más vivos giró en torno al papel de los padres, los profesores y las instituciones en el nuevo ecosistema educativo.
Se alertó sobre una tendencia creciente: la de tratar la escuela como un servicio y al profesor como un proveedor.
Frente a ello, se defendió una visión más humanista: el docente no vende conocimiento, lo encarna.
Educar —afirmaron— no es complacer, sino acompañar. No es satisfacer demandas, sino despertar el deseo de aprender y servir.
Y esa tarea requiere orden, autoridad moral y un horizonte compartido.
En palabras de uno de los ponentes: “Los colegios no son negocios de expectativas, sino comunidades de sentido”.

Los colegios de la Red Arenales presentes en el congreso y asociados a CECE compartieron experiencias y visiones sobre cómo integrar estos desafíos en su día a día: fortalecer la identidad institucional, educar desde la confianza, y formar alumnos con criterio, raíces y espíritu de servicio.
El desafío, resumieron, no es tanto hacer más cosas, sino ser más auténticos: recuperar el sentido de la educación como acto de esperanza.
Porque la verdadera innovación no está en las modas, sino en volver al origen: formar personas capaces de iluminar el mundo con su vida.
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