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EDUCACIÓN

Bienvenidos a Arenales: cinco colegios se incorporan a la Red Educativa

Terminamos el curso con una buena noticia para toda la comunidad de Arenales Red Educativa. Cinco nuevos colegios pasan a formar parte de la Red: San José de la Guía, en Vigo; María Inmaculada, en Águilas; La Milagrosa, en Blanca; Rodríguez Alberto, en Santa Cruz de Tenerife; y Scientia Alhucema, en Fuenlabrada. Todos ellos han iniciado ya el proceso de incorporación y, a partir del 1 de septiembre, formarán oficialmente parte de este proyecto educativo compartido.  

Estas incorporaciones responden a una misma convicción: que la educación tiene un enorme poder para mejorar la sociedad y que caminar junto a otros colegios permite ofrecer un mejor servicio a los alumnos, a las familias y a los profesionales que hacen posible esta misión cada día.

Autoría: Arenales Red Educativa

30 de Junio del 2026

6 min de lectura

Un mismo propósito, nuevos compañeros de camino

En Arenales entendemos el crecimiento como una consecuencia natural de ese propósito compartido. No se trata de crecer por crecer, sino de sumar comunidades educativas que comparten una misma manera de entender la educación: poniendo a la persona en el centro, cuidando el acompañamiento personal, viviendo una identidad cristiana abierta y acogedora, buscando la excelencia en el trabajo bien hecho y manteniendo una estrecha colaboración con las familias.

Cada uno de estos colegios aporta una historia propia, una identidad consolidada y una valiosa experiencia educativa. Al mismo tiempo, su incorporación les permitirá participar de una Red en la que el conocimiento se comparte, los proyectos se enriquecen con la experiencia de otros centros y los profesionales encuentran espacios de formación, colaboración e intercambio que fortalecen su labor educativa.

Cinco colegios con una larga trayectoria

El Colegio San José de la Guía, de Vigo, se incorpora tras el acuerdo alcanzado con las Siervas de San José, congregación presente en la ciudad desde 1934 y que abrió el colegio en 1937. Con más de noventa años de historia, el centro ofrece actualmente Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Formación Profesional, atendiendo a más de 500 alumnos. Su incorporación supone también la continuidad de una relación de confianza entre Arenales y la Congregación, que ya había confiado anteriormente la titularidad de otro de sus colegios a la Red.  

En la Región de Murcia se incorporan dos centros con una profunda tradición educativa vinculada a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El Colegio María Inmaculada, de Águilas, inició su actividad en 1958 y se consolidó con la inauguración de su edificio actual en 1963. El Colegio La Milagrosa, de Blanca, fue fundado en 1897 y lleva más de un siglo acompañando a generaciones de alumnos y familias. Ambos inician esta nueva etapa dando continuidad a un proyecto educativo que ha destacado siempre por la cercanía, el servicio, la atención personalizada y el compromiso con las personas más vulnerables.  

También se incorpora el Colegio Rodríguez Alberto, de Santa Cruz de Tenerife, fundado en 1970. Desde sus comienzos ha hecho de la atención personal, la cercanía y la colaboración con las familias algunos de los rasgos más característicos de su proyecto educativo, valores que comparte plenamente con la misión de Arenales.  

Completa estas incorporaciones el Colegio Scientia Alhucema, de Fuenlabrada. Su integración permitirá seguir impulsando el proyecto del centro, reforzar el acompañamiento a alumnos y familias y favorecer nuevas oportunidades de formación del profesorado, innovación e intercambio de experiencias educativas. 

Un camino que ya ha comenzado

Aunque la incorporación será efectiva el próximo 1 de septiembre, desde hace meses los equipos directivos y numerosos profesionales de estos colegios participan ya en distintas sesiones de trabajo, encuentros y acciones formativas junto a los equipos de Arenales.

Este proceso de incorporación se está desarrollando de manera progresiva, con el objetivo de conocernos mejor, compartir experiencias y preparar el nuevo curso con serenidad. Como ocurre siempre en la Red, el propósito no es que todos los colegios sean iguales, sino que cada uno conserve su identidad y, al mismo tiempo, pueda enriquecerse con todo lo que aporta el trabajo conjunto.

Bienvenidos a vuestra casa

Queremos dar una afectuosa bienvenida a los alumnos, familias, profesores, personal de administración y servicios y equipos directivos de estos cinco colegios. Gracias por confiar en este proyecto y por querer recorrer este camino junto a nosotros.

En Arenales creemos que una Red no se mide por el número de colegios que la forman, sino por su capacidad para compartir, aprender unos de otros y crecer juntos. Cada nuevo colegio aporta una historia, una experiencia y una manera de educar que enriquece a toda la comunidad educativa. Porque cuando compartimos una misma misión, todos aprendemos, todos mejoramos y todos estamos en mejores condiciones de servir a las familias y a los alumnos.

Bienvenidos a una comunidad que sigue creciendo para cumplir un mismo propósito: mejorar la sociedad a través de la educación; bienvenidos a Arenales.

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EDUCACIÓN

Así han vivido los colegios de Arenales la visita de León XIV a España

La visita del Papa León XIV a España ya forma parte de la memoria de miles de alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales Red Educativa.

Durante semanas, nuestros colegios se prepararon para este acontecimiento. Pero lo hicieron de una manera muy especial. No se trataba solo de acudir a un acto o ver pasar al Santo Padre. El reto era ayudar a los alumnos a comprender quién es el Papa, qué representa para la Iglesia y por qué una visita así puede convertirse en una oportunidad para crecer en la fe.

Y eso es precisamente lo que ha sucedido.

 

Autoría: Arenales Red Educativa

16 de Junio del 2026

7 min de lectura

AcamPapa: mucho más que una acampada

Si hubo una iniciativa que reflejó especialmente el modo en que nuestros colegios han querido vivir la visita de León XIV fue la AcamPapa organizada por Arenales Carabanchel.

El colegio se transformó en una pequeña Jornada Mundial de la Juventud. Sacos de dormir, esterillas, juegos, deporte, canciones, Santa Misa, convivencia y una salida conjunta al encuentro con el Papa reunieron a alumnos, familias, profesores, antiguos alumnos y personal del centro.

Pero la AcamPapa quería ser mucho más que una acampada. Su objetivo era preparar el corazón para la visita del Santo Padre y ayudar a los alumnos a descubrir que la fe no se limita a asistir a unos actos, sino que se vive en comunidad, se celebra y se comparte.

Uno de los momentos más especiales fue la gran vela de adoración al Santísimo. Al caer la noche, el patio del colegio se transformó en una auténtica capilla al aire libre. Un altar cuidadosamente preparado, flores, velas encendidas y una imagen de la Virgen acompañaban al Santísimo expuesto para la adoración. En medio del silencio, alumnos, familias, profesores y empleados permanecieron durante una hora rezando y preparándose interiormente para el encuentro con el Papa.

Mientras tanto, cuatro sacerdotes permanecieron confesando durante toda la adoración, atendiendo a quienes deseaban acercarse al sacramento de la Reconciliación. La invitación era sencilla: preparar el corazón para escuchar mejor lo que Dios quisiera decir a cada uno a través de la visita de León XIV.

Para ayudar a vivir ese momento, los profesores habían preparado unos textos de oración especialmente pensados para niños, jóvenes y familias, con meditaciones y reflexiones que acompañaban la adoración. Los compartimos al final de este artículo para quienes quieran utilizarlos también en su oración personal.

La experiencia continuó con los llamados «emPapaderos», pequeñas charlas formativas en las que profesores y antiguos alumnos compartían testimonios personales sobre temas tan diversos como la labor de las ONG, las Jornadas Mundiales de la Juventud, la figura del Papa o la presencia de los cristianos en la vida pública. Títulos tan sugerentes como El primer día del resto de mi vida, 20 años de JMJs, ¡Te quiere todo el mundo!, Cristianos con calle o ¡Converse All Star! sirvieron de punto de partida para conversaciones profundas y enriquecedoras.

En el fondo, una forma muy concreta de convertir un gran acontecimiento eclesial en una auténtica experiencia educativa, comunitaria y espiritual.

Preparar el corazón: cuando la oración también construye una visita papal

Durante los meses previos a la llegada de León XIV, muchos colegios de Arenales quisieron preparar su visita de una manera especial: rezando por él y por los frutos de su viaje a España.

Hubo momentos de adoración al Santísimo, celebraciones, intenciones compartidas en las aulas y numerosas iniciativas impulsadas por alumnos, profesores y familias. Porque si algo querían transmitir nuestros colegios a los niños y jóvenes era que una visita papal no es solo un acontecimiento que se contempla desde fuera, sino una oportunidad para abrir el corazón y dejar que Dios actúe.

En algunos centros, los alumnos dedicaron tiempos de oración específicos para pedir por el Papa y por las personas que iban a participar en los distintos encuentros. En otros, las familias se sumaron a esta preparación espiritual desde sus casas.

Especialmente significativa fue la iniciativa impulsada por varias familias del Colegio Alborada. Durante los meses anteriores a la visita organizaron una cadena de rosarios para rezar por el Santo Padre y por los frutos de su viaje a España.

Quizá estas iniciativas no ocuparon titulares ni aparecieron en las retransmisiones televisivas. Pero son una de las mejores expresiones de lo que significa vivir la fe en comunidad: saber que los grandes acontecimientos se preparan también en el silencio de la oración.

Cartas, dibujos y mensajes que llegaron hasta el Papa

Si hubo un gesto que se repitió en varios colegios de la Red durante las semanas previas a la visita fue el deseo de hacer llegar al Santo Padre algo muy personal: una carta.

En Arenales Carabanchel, los alumnos escribieron más de 200 cartas llenas de preguntas, agradecimientos, peticiones y oraciones. Lo que nadie esperaba era recibir una respuesta. Días después llegó una carta de agradecimiento enviada desde la Santa Sede junto con la Bendición Apostólica del Papa para toda la comunidad educativa.

También los alumnos del Colegio María Teresa quisieron aprovechar la ocasión para escribir al Santo Padre. Cartas sencillas, escritas desde la ilusión y el cariño, en las que compartían inquietudes, agradecimientos y promesas de oración por los frutos de su viaje a España.

Algo parecido sucedió en el Colegio Santa Mónica. Una profesora del centro, que colaboró como voluntaria en la organización de los actos de IFEMA, aprovechó la ocasión para entregar a miembros del equipo de seguridad del Papa un sobre con cartas escritas por los alumnos del colegio.

Cartas, dibujos, mensajes y oraciones que recorrieron un largo camino desde las aulas hasta las manos de quienes acompañaban al Santo Padre. Son pequeños gestos, aparentemente sencillos, pero que reflejan muy bien cómo miles de alumnos vivieron la visita: no como espectadores, sino sintiéndose personalmente implicados en ella. Porque cuando un niño escribe una carta al Papa, la fe deja de ser algo lejano para convertirse en algo cercano, concreto y profundamente personal.

«Dejad que los niños se acerquen a mí»

Si hay una imagen que ha acompañado a León XIV durante toda su visita a España, ha sido la de los niños. A lo largo de estos días hemos visto al Santo Padre detenerse una y otra vez para bendecir bebés, tomarlos en brazos, acariciarles o intercambiar unas palabras con sus familias. Una estampa que inevitablemente recordaba aquellas palabras de Jesús en el Evangelio: «Dejad que los niños se acerquen a mí».

Han sido gestos sencillos, pero profundamente elocuentes. En medio de agendas apretadas, recorridos multitudinarios y grandes celebraciones, el Papa siempre encontraba tiempo para detenerse ante los más pequeños.

También una familia de Arenales pudo vivir uno de esos momentos de manera muy especial. Durante uno de los recorridos por Madrid, los alumnos de Arenales Carabanchel comenzaron a corear espontáneamente «¡AcamPapa, AcamPapa!». Los gritos llamaron la atención del Santo Padre, que se acercó hasta el grupo. Allí tomó en brazos al hijo pequeño del gerente del colegio y le impartió una bendición ante la emoción de todos los presentes.

Apenas fueron unos segundos, pero reflejan muy bien el clima de cercanía, alegría y cariño que ha caracterizado toda la visita de León XIV a nuestro país. Quizá dentro de unos años muchos olviden algunos discursos o detalles concretos del viaje. Pero quienes presenciaron escenas como esta recordarán siempre a un Papa que, en medio de miles de personas, supo detenerse para mirar a los más pequeños. Porque, como recordó con sus gestos durante estos días, los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de la Iglesia. Y también porque la fe se transmite muchas veces así: a través de encuentros sencillos que dejan una huella imborrable en la memoria y en el corazón.

Una Iglesia más grande de lo que imaginaban

Para muchos alumnos, uno de los descubrimientos más importantes de estos días ha sido comprobar que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban.

Familias de Madrid, Barcelona, Ciudad Real, Canarias y otras muchas ciudades se pusieron en camino para participar en los distintos actos de la visita. Algunos viajaron cientos de kilómetros. Otros acogieron a quienes llegaban desde fuera. Muchos compartieron celebraciones, vigilias, encuentros y momentos de oración con personas a las que no conocían.

Las familias de los colegios de la Red participaron juntas en la Santa Misa celebrada en la Plaza de Cibeles. El coro del colegio Alborada tuvo la oportunidad de formar parte de la gran celebración del Santiago Bernabéu. Desde Arroyomolinos se organizaron grupos para participar tanto en Madrid como en Barcelona. Los alumnos de La Merced, en Ciudad Real, fueron acogidos por familias y miembros de la comunidad educativa de Arroyomolinos.

En Reinado fueron los antiguos alumnos quienes impulsaron la participación de numerosas familias y estudiantes, demostrando que el vínculo con el colegio continúa mucho tiempo después de terminar las etapas escolares.

 

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Muchos regresaron a casa con una misma impresión: la de haber descubierto una Iglesia viva, alegre y mucho más grande de lo que imaginaban.

Servir también es una forma de participar

No todos vivieron la visita desde las gradas o entre el público. Muchos decidieron hacerlo desde el servicio. Alumnos, antiguos alumnos, profesores, empleados y familias de Madrid, Barcelona y Canarias colaboraron en la organización de los distintos actos como voluntarios, ayudando en tareas de acogida, logística, información y atención a peregrinos.

Otros participaron en coros, celebraciones litúrgicas y procesiones. Uno de los jóvenes que portó el palio durante la procesión del Corpus Christi había sido profesor de Santa Mónica y actualmente se prepara para el sacerdocio en el seminario. En la celebración del Santiago Bernabéu, uno de los sacerdotes que participó en los cantos era uno de los capellanes vinculados a la comunidad educativa de Arenales Carabanchel.

Y por supuesto, muchos colegios de la Red abrieron sus puertas para acoger a grupos de peregrinos que viajaban para participar de los distintos actos con el Papa.

 

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La fe se vive también así: sirviendo, ayudando, compartiendo y poniendo los propios talentos al servicio de los demás.

De Madrid a Barcelona y Canarias

La visita de León XIV dejó momentos muy especiales en todos los lugares por los que pasó.

En Barcelona, los alumnos de ESO de Concepcionistes recibieron al Santo Padre en la Catedral. La comunidad educativa celebró además que Armand, antiguo alumno del centro, tuviera el privilegio de ejercer como diácono del Papa durante la celebración en la Basílica de la Sagrada Familia.

Los alumnos y familias de Sant Marc participaron igualmente en los actos relacionados con la bendición de la nueva torre de la Sagrada Familia, uno de los momentos más simbólicos de toda la visita.

En Canarias, la comunidad educativa de Arenales Tafira salió a las calles para recibir al Santo Padre y participar en los distintos encuentros programados, sumándose así a una movilización que se extendió por toda la geografía española.

«¡Vosotros podéis cambiar la historia!»

«¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!» Pocas frases resumen mejor el mensaje que León XIV quiso dejar a los jóvenes durante su visita. Sus palabras han seguido resonando estos días en las aulas, en las familias y en las conversaciones de muchos alumnos.

Desde el Colegio María Teresa compartían una reflexión que podría hacer suya toda la Red: ahora toca llevar a la vida lo que el Papa nos ha pedido y convertirse en testigos de esperanza, unidad y amor allí donde cada uno se encuentre.

Una idea muy parecida a la que expresaban desde Arenales Santo Ángel, cuya comunidad educativa destacó cómo este encuentro ha servido para reforzar el compromiso de seguir formando personas capaces de construir una sociedad más humana, solidaria y llena de esperanza.

Una experiencia que deja huella

Los grandes acontecimientos pasan. Los escenarios se desmontan. Las multitudes regresan a casa. Pero quedan las experiencias vividas. Quedan las cartas escritas por los niños. Las horas de voluntariado. Los kilómetros recorridos para participar en un encuentro. Las familias que rezaron juntas. Los alumnos que descubrieron que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban. Y quedan también esos momentos de silencio, adoración y encuentro con Dios que prepararon el corazón para escuchar mejor las palabras del Papa. Porque la fe se transmite mejor cuando se vive.

Por eso, más allá de los actos multitudinarios, la visita de León XIV ha sido para muchos alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales una auténtica experiencia educativa, humana y espiritual. Una de esas que dejan huella y que seguirán dando fruto mucho después.

La visita de León XIV a España ya forma parte de la historia. El verdadero valor de estos encuentros no se mide por la magnitud de los actos ni por el número de asistentes, sino por la huella que dejan en las personas. Ojalá las palabras, gestos y mensajes que el Papa nos ha regalado durante estos días sigan resonando en nuestro corazón mucho después de que termine el viaje. Ojalá nos ayuden a mirar más alto, a vivir con más esperanza, a cuidar mejor de los demás y a recordar que cada persona posee una dignidad infinita. Porque el fruto más importante de esta visita no será lo que hemos visto o escuchado estos días, sino aquello que, gracias a ella, estemos dispuestos a cambiar en nuestra vida.

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EDUCACIÓN

Las graduaciones de Arenales: un alto en el camino antes de nuevos horizontes

Hay momentos en la vida que se parecen más a una partida que a una llegada. La graduación es uno de ellos. Aunque se viva como una meta alcanzada, tiene algo profundamente distinto: señala el instante en que un tramo importante del camino queda atrás… y otro empieza.

Por eso las graduaciones de 2º de Bachillerato en los colegios de la Red Arenales tienen algo especial. No celebran solo unos años de estudio. Celebran un recorrido. Y abren otro. Porque educar, en el fondo, siempre ha tenido algo de acompañar un viaje.

Autoría: Arenales Red Educativa

6 de Mayo del 2026

4 min de lectura

Un camino recorrido… y horizonte por delante

Detrás de una graduación hay mucho más que un expediente:

  • Hay años de pasos pequeños.
  • De esfuerzo sostenido.
  • De decisiones.
  • De tropiezos.
  • De descubrimientos.
  • De personas que han ido dejando huella.
  • Hay profesores que orientaron.
  • Familias que sostuvieron.
  • Amistades que crecieron.
  • Y alumnos que, quizá sin darse cuenta, han ido haciéndose mayores por dentro.

Eso también se gradúa. No solo el conocimiento adquirido. También el carácter que se ha ido formando. La capacidad de responder. De perseverar. De mirar más lejos. Porque el viaje más importante no es el académico. Es el de llegar a ser quien uno está llamado a ser.

Hay estaciones que merecen detenerse

Toda travesía tiene momentos que invitan a parar y mirar atrás. La graduación es uno de ellos. Un momento para agradecer. Para reconocer lo recibido. Para tomar conciencia de cuánto se ha caminado. 

Y también para mirar adelante con esperanza. Porque en esta etapa se abren preguntas decisivas: ¿Qué haré con mis talentos? ¿Cómo quiero vivir? ¿Para quién quiero ser útil? Son preguntas de futuro. Pero nacen muchas veces en momentos como este. 

Santa Mónica y la emoción de inaugurar camino

Este año hay una graduación con un significado singular:

El Colegio Arenales Santa Mónica ha celebrado la graduación de su primera promoción de Bachillerato.

Las primeras promociones tienen algo irrepetible. Abren camino para otros. Inician una historia. Dejan una referencia. Y en ese sentido tienen algo profundamente simbólico. Porque donde hoy se gradúan unos alumnos, mañana otros encontrarán un rumbo ya iniciado. Es la belleza de comenzar una tradición.

Arenales: un modo de ser que permanece

Con el tiempo, muchos antiguos alumnos descubren que lo más valioso que se llevaron del colegio no eran solo conocimientos. Era una forma de mirar. Un estilo. Un modo de estar en el mundo. Arenales ha querido educar también ahí.

En virtudes que permanecen más allá de las aulas:

  • el respeto
  • la solidaridad
  • el trabajo bien hecho
  • el esfuerzo personal
  • el sentido del deber
  • el servicio
  • la lealtad
  • la capacidad de recomenzar

Son aprendizajes que no siempre aparecen en una orla. Pero acompañan mucho más lejos. Y quizá, al final, son los que ayudan a orientarse cuando el camino se vuelve más incierto.

De alumnos a Alumni Arenales

Graduarse no significa dejar atrás una pertenencia. Significa entrar en otra forma de vivirla. Por eso cada promoción pasa también a formar parte de Alumni Arenales. Una comunidad de antiguos alumnos que recuerda que ciertos vínculos no se cierran con una despedida. Se transforman. Siguen. Maduran.

Ser Alumni es mantener viva una historia compartida. Y seguir haciendo camino, de algún modo, con otros.

Saber para servir

En Arenales hay una convicción de fondo que atraviesa la educación recibida: lo que uno aprende, lo que uno es capaz de hacer, no es solo para uno mismo. Es para ponerlo al servicio de otros.  

Eso empieza en el colegio. Pero se pone verdaderamente a prueba después. Cuando toca decidir. Elegir. Comprometerse. Y hacer de la propia vida algo fecundo. Ahí comienza una parte decisiva del viaje.

No es una llegada. Es una salida.

Toda graduación tiene algo de puerto. Pero también de partida.

Se deja atrás una etapa. Se lleva una mochila llena. Y se empieza a recorrer terreno nuevo. Con incertidumbre. Con ilusión. Con libertad. Con responsabilidad.

Y quizá con algo muy valioso: raíces. Porque eso también es educar. No solo preparar para avanzar, sino dar referencias para no perder el norte.

En este camino, merece la pena detenerse también a agradecer a quienes lo han hecho posible.

A los profesores, cuya labor es insustituible en este viaje: por acompañar, exigir, animar y dejar huella muchas veces de formas que sólo se comprenden con los años.

Al personal no docente —equipos de secretaría, mantenimiento, limpieza, comedor y tantos otros—, ese pilar tantas veces invisible que sostiene la vida cotidiana de los colegios y hace posible que todo funcione.

Y a las familias, por habernos confiado lo más importante: la educación de sus hijos.

A quienes se gradúan este año en la Red Arenales: enhorabuena por lo recorrido. Y buen camino para lo que comienza.

Porque lo importante no termina aquí.

Continúa.

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Las AMPAS de Arenales se reúnen en Santa Mónica para fortalecer la colaboración familia-colegio

El pasado sábado 21 de marzo, el Colegio Arenales Santa Mónica acogió una nueva Jornada de AMPAS de la Red Educativa Arenales: un encuentro que, más allá de la agenda, volvió a poner en el centro algo esencial —la colaboración entre familias y colegio como base de una educación completa.

Representantes de distintas asociaciones de madres y padres se reunieron durante la mañana para compartir experiencias, aprender juntos y seguir dando forma a una comunidad educativa que se construye desde dentro, con la implicación activa de las familias.

En un momento en el que educar resulta cada vez más complejo, fortalecer la alianza familia-escuela no es sólo conveniente: es imprescindible.

Autoría: Arenales Red Educativa

7 de Abril del 2026

3 min de lectura

Un espacio para encontrarse… y reconocerse

La jornada comenzó con un coffee break que facilitó un primer momento de encuentro cercano entre las distintas AMPAS, favoreciendo un clima de confianza desde el inicio.

A continuación, Alfonso Aguiló dio la bienvenida a los asistentes, subrayando el papel insustituible de las familias en la educación de sus hijos y la importancia de seguir construyendo una colaboración real entre hogar y colegio.

Porque educar no es sólo enseñar: es acompañar. Y ese acompañamiento, cuando familia y colegio caminan juntos, se refuerza y se hace más eficaz.

Educar personas sanas y maduras: el papel de las familias

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la sesión impartida por Pilar de Castro, bajo el título “Educar personas sanas y maduras”.

Durante su intervención, ofreció claves concretas para afrontar algunos de los retos educativos actuales, poniendo el foco en una idea clave: la educación no puede limitarse a los contenidos académicos, sino que debe formar en criterios, hábitos y madurez personal.

Un enfoque que refuerza el papel de la familia como primer educador y subraya la importancia de su implicación en el día a día del colegio.

Compartir experiencias que fortalecen la comunidad educativa

La jornada continuó con un taller de experiencias compartidas entre AMPAS, en el que los participantes intercambiaron iniciativas, buenas prácticas y aprendizajes desarrollados en sus respectivos centros.

Este espacio permitió descubrir ideas concretas y trasladables, pero también algo más profundo: cuando las familias participan activamente en la vida del colegio, la comunidad educativa se fortalece.

Y cuando además lo hacen en red, el impacto se multiplica.

Una Red que se construye también desde las familias

La Jornada de AMPAS volvió a reflejar el compromiso de la Red Educativa Arenales con la participación de las familias y la construcción de comunidades educativas sólidas.

A través de estos encuentros, Arenales impulsa una educación que trasciende el aula y que se apoya en la colaboración, la confianza y el compromiso compartido entre familia y colegio.

Porque educar es una tarea conjunta. Y cuando esa colaboración es real, constante y cercana, los alumnos crecen con más apoyo, más coherencia y más oportunidades.

La jornada concluyó con una comida que permitió prolongar el encuentro en un ambiente distendido, reforzando vínculos y consolidando una red de familias que, junto al colegio, hacen posible una educación con sentido.

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EDUCACIÓN

«Houses» o cómo fomentar el sentido de pertenencia

El sistema de las Houses empieza a ser una realidad en un gran número de colegios de la Red. Una selección de ‘casas’ a las que pertenecen todos los miembros de la comunidad educativa (familias, alumnos, profesores) de ese centro.

Autoría: Arenales Red Educativa

21 de octubre del 2024

1 min de lectura

Representantes de las diferentes casas del colegio Santo Angel de la Guarda.  

Se trata de una iniciativa anglosajona que busca fortalecer la educación integral de los estudiantes junto a sus familias, fomentar sus capacidades y potenciar su libertad. Este sistema divide a los alumnos en varias houses o equipos a los que pertenecen también sus padres y hermanos.

Cada vez son más los centros de Arenales que van implementando este sistema de casas. Casos como el colegio Santo Ángel de la Guarda, colegio El Reinado, colegio Compañía de María, Crystal Talatona, con casos donde los colegios que se han ido incorporando a la Red y  han encontrado en el sistema de casas una fórmula para reforzar el sentido de pertenencia de toda su comunidad educativa.

Las Houses, en los colegios, están presentes en todo y en todos. Son transversales a casi todos los ámbitos de la vida escolar.     

Hablamos de un sistema que se adapta a todo tipo de entornos. Un claro ejemplo es el Colegio de Educación Especial Cambrils, donde la integración de las casas en el día a día de este tipo de alumnos les ayuda a sentirse parte de un equipo. «Es cierto que el proyecto de las casas es una fuente de motivación para nuestros chicos, sobre todo cuando realizamos la dinámica del defiende tu color. Es una actividad que les encanta y en la que, gracias a los complementos que llevan el resto de los alumnos, pueden identificar quiénes son sus compañeros de casa», comenta Álvaro González, coordinador pedagógico del centro.

Las houses están presentes en todo y en todos. La transversalidad de este sistema en lo académico, lo formativo, lo espiritual e incluso en el hogar es una de las claves de su funcionamiento. Hay colegios en los que el primer miembro de una familia determina la casa a la que pertenecerán todos los miembros de esa familia. En otros, se anima a las familias a contribuir con acciones que sumen puntos para su house. También hay centros donde, los viernes, se invita a los alumnos a acudir al colegio con sudaderas del color de su casa.

Uno de los colegios que acaba de implantar el sistema de houses es Crystal Talatona, en Angola. Este centro educativo ha organizado a su comunidad en Elefantes, Jirafas, Leones y Palancas. En la última Olimpiada Matemática, cada una de las casas compitió con entusiasmo para alzarse con el gran trofeo.

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