EDUCACIÓN
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La visita del Papa León XIV a España ya forma parte de la memoria de miles de alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales Red Educativa.
Durante semanas, nuestros colegios se prepararon para este acontecimiento. Pero lo hicieron de una manera muy especial. No se trataba solo de acudir a un acto o ver pasar al Santo Padre. El reto era ayudar a los alumnos a comprender quién es el Papa, qué representa para la Iglesia y por qué una visita así puede convertirse en una oportunidad para crecer en la fe.
Y eso es precisamente lo que ha sucedido.
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Autoría: Arenales Red Educativa
16 de Junio del 2026
7 min de lectura
Si hubo una iniciativa que reflejó especialmente el modo en que nuestros colegios han querido vivir la visita de León XIV fue la AcamPapa organizada por Arenales Carabanchel.
El colegio se transformó en una pequeña Jornada Mundial de la Juventud. Sacos de dormir, esterillas, juegos, deporte, canciones, Santa Misa, convivencia y una salida conjunta al encuentro con el Papa reunieron a alumnos, familias, profesores, antiguos alumnos y personal del centro.
Pero la AcamPapa quería ser mucho más que una acampada. Su objetivo era preparar el corazón para la visita del Santo Padre y ayudar a los alumnos a descubrir que la fe no se limita a asistir a unos actos, sino que se vive en comunidad, se celebra y se comparte.
Uno de los momentos más especiales fue la gran vela de adoración al Santísimo. Al caer la noche, el patio del colegio se transformó en una auténtica capilla al aire libre. Un altar cuidadosamente preparado, flores, velas encendidas y una imagen de la Virgen acompañaban al Santísimo expuesto para la adoración. En medio del silencio, alumnos, familias, profesores y empleados permanecieron durante una hora rezando y preparándose interiormente para el encuentro con el Papa.
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Mientras tanto, cuatro sacerdotes permanecieron confesando durante toda la adoración, atendiendo a quienes deseaban acercarse al sacramento de la Reconciliación. La invitación era sencilla: preparar el corazón para escuchar mejor lo que Dios quisiera decir a cada uno a través de la visita de León XIV.
Para ayudar a vivir ese momento, los profesores habían preparado unos textos de oración especialmente pensados para niños, jóvenes y familias, con meditaciones y reflexiones que acompañaban la adoración. Los compartimos al final de este artículo para quienes quieran utilizarlos también en su oración personal.
La experiencia continuó con los llamados «emPapaderos», pequeñas charlas formativas en las que profesores y antiguos alumnos compartían testimonios personales sobre temas tan diversos como la labor de las ONG, las Jornadas Mundiales de la Juventud, la figura del Papa o la presencia de los cristianos en la vida pública. Títulos tan sugerentes como El primer día del resto de mi vida, 20 años de JMJs, ¡Te quiere todo el mundo!, Cristianos con calle o ¡Converse All Star! sirvieron de punto de partida para conversaciones profundas y enriquecedoras.
En el fondo, una forma muy concreta de convertir un gran acontecimiento eclesial en una auténtica experiencia educativa, comunitaria y espiritual.

Durante los meses previos a la llegada de León XIV, muchos colegios de Arenales quisieron preparar su visita de una manera especial: rezando por él y por los frutos de su viaje a España.
Hubo momentos de adoración al Santísimo, celebraciones, intenciones compartidas en las aulas y numerosas iniciativas impulsadas por alumnos, profesores y familias. Porque si algo querían transmitir nuestros colegios a los niños y jóvenes era que una visita papal no es solo un acontecimiento que se contempla desde fuera, sino una oportunidad para abrir el corazón y dejar que Dios actúe.
En algunos centros, los alumnos dedicaron tiempos de oración específicos para pedir por el Papa y por las personas que iban a participar en los distintos encuentros. En otros, las familias se sumaron a esta preparación espiritual desde sus casas.
Especialmente significativa fue la iniciativa impulsada por varias familias del Colegio Alborada. Durante los meses anteriores a la visita organizaron una cadena de rosarios para rezar por el Santo Padre y por los frutos de su viaje a España.
Quizá estas iniciativas no ocuparon titulares ni aparecieron en las retransmisiones televisivas. Pero son una de las mejores expresiones de lo que significa vivir la fe en comunidad: saber que los grandes acontecimientos se preparan también en el silencio de la oración.

Si hubo un gesto que se repitió en varios colegios de la Red durante las semanas previas a la visita fue el deseo de hacer llegar al Santo Padre algo muy personal: una carta.
En Arenales Carabanchel, los alumnos escribieron más de 200 cartas llenas de preguntas, agradecimientos, peticiones y oraciones. Lo que nadie esperaba era recibir una respuesta. Días después llegó una carta de agradecimiento enviada desde la Santa Sede junto con la Bendición Apostólica del Papa para toda la comunidad educativa.
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También los alumnos del Colegio María Teresa quisieron aprovechar la ocasión para escribir al Santo Padre. Cartas sencillas, escritas desde la ilusión y el cariño, en las que compartían inquietudes, agradecimientos y promesas de oración por los frutos de su viaje a España.
Algo parecido sucedió en el Colegio Santa Mónica. Una profesora del centro, que colaboró como voluntaria en la organización de los actos de IFEMA, aprovechó la ocasión para entregar a miembros del equipo de seguridad del Papa un sobre con cartas escritas por los alumnos del colegio.
Cartas, dibujos, mensajes y oraciones que recorrieron un largo camino desde las aulas hasta las manos de quienes acompañaban al Santo Padre. Son pequeños gestos, aparentemente sencillos, pero que reflejan muy bien cómo miles de alumnos vivieron la visita: no como espectadores, sino sintiéndose personalmente implicados en ella. Porque cuando un niño escribe una carta al Papa, la fe deja de ser algo lejano para convertirse en algo cercano, concreto y profundamente personal.

Si hay una imagen que ha acompañado a León XIV durante toda su visita a España, ha sido la de los niños. A lo largo de estos días hemos visto al Santo Padre detenerse una y otra vez para bendecir bebés, tomarlos en brazos, acariciarles o intercambiar unas palabras con sus familias. Una estampa que inevitablemente recordaba aquellas palabras de Jesús en el Evangelio: «Dejad que los niños se acerquen a mí».
Han sido gestos sencillos, pero profundamente elocuentes. En medio de agendas apretadas, recorridos multitudinarios y grandes celebraciones, el Papa siempre encontraba tiempo para detenerse ante los más pequeños.
También una familia de Arenales pudo vivir uno de esos momentos de manera muy especial. Durante uno de los recorridos por Madrid, los alumnos de Arenales Carabanchel comenzaron a corear espontáneamente «¡AcamPapa, AcamPapa!». Los gritos llamaron la atención del Santo Padre, que se acercó hasta el grupo. Allí tomó en brazos al hijo pequeño del gerente del colegio y le impartió una bendición ante la emoción de todos los presentes.
Apenas fueron unos segundos, pero reflejan muy bien el clima de cercanía, alegría y cariño que ha caracterizado toda la visita de León XIV a nuestro país. Quizá dentro de unos años muchos olviden algunos discursos o detalles concretos del viaje. Pero quienes presenciaron escenas como esta recordarán siempre a un Papa que, en medio de miles de personas, supo detenerse para mirar a los más pequeños. Porque, como recordó con sus gestos durante estos días, los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de la Iglesia. Y también porque la fe se transmite muchas veces así: a través de encuentros sencillos que dejan una huella imborrable en la memoria y en el corazón.

Para muchos alumnos, uno de los descubrimientos más importantes de estos días ha sido comprobar que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban.
Familias de Madrid, Barcelona, Ciudad Real, Canarias y otras muchas ciudades se pusieron en camino para participar en los distintos actos de la visita. Algunos viajaron cientos de kilómetros. Otros acogieron a quienes llegaban desde fuera. Muchos compartieron celebraciones, vigilias, encuentros y momentos de oración con personas a las que no conocían.
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Las familias de los colegios de la Red participaron juntas en la Santa Misa celebrada en la Plaza de Cibeles. El coro del colegio Alborada tuvo la oportunidad de formar parte de la gran celebración del Santiago Bernabéu. Desde Arroyomolinos se organizaron grupos para participar tanto en Madrid como en Barcelona. Los alumnos de La Merced, en Ciudad Real, fueron acogidos por familias y miembros de la comunidad educativa de Arroyomolinos.
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En Reinado fueron los antiguos alumnos quienes impulsaron la participación de numerosas familias y estudiantes, demostrando que el vínculo con el colegio continúa mucho tiempo después de terminar las etapas escolares.
Muchos regresaron a casa con una misma impresión: la de haber descubierto una Iglesia viva, alegre y mucho más grande de lo que imaginaban.

No todos vivieron la visita desde las gradas o entre el público. Muchos decidieron hacerlo desde el servicio. Alumnos, antiguos alumnos, profesores, empleados y familias de Madrid, Barcelona y Canarias colaboraron en la organización de los distintos actos como voluntarios, ayudando en tareas de acogida, logística, información y atención a peregrinos.
Otros participaron en coros, celebraciones litúrgicas y procesiones. Uno de los jóvenes que portó el palio durante la procesión del Corpus Christi había sido profesor de Santa Mónica y actualmente se prepara para el sacerdocio en el seminario. En la celebración del Santiago Bernabéu, uno de los sacerdotes que participó en los cantos era uno de los capellanes vinculados a la comunidad educativa de Arenales Carabanchel.
Y por supuesto, muchos colegios de la Red abrieron sus puertas para acoger a grupos de peregrinos que viajaban para participar de los distintos actos con el Papa.
La fe se vive también así: sirviendo, ayudando, compartiendo y poniendo los propios talentos al servicio de los demás.

La visita de León XIV dejó momentos muy especiales en todos los lugares por los que pasó.
En Barcelona, los alumnos de ESO de Concepcionistes recibieron al Santo Padre en la Catedral. La comunidad educativa celebró además que Armand, antiguo alumno del centro, tuviera el privilegio de ejercer como diácono del Papa durante la celebración en la Basílica de la Sagrada Familia.
Los alumnos y familias de Sant Marc participaron igualmente en los actos relacionados con la bendición de la nueva torre de la Sagrada Familia, uno de los momentos más simbólicos de toda la visita.
En Canarias, la comunidad educativa de Arenales Tafira salió a las calles para recibir al Santo Padre y participar en los distintos encuentros programados, sumándose así a una movilización que se extendió por toda la geografía española.

«¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!» Pocas frases resumen mejor el mensaje que León XIV quiso dejar a los jóvenes durante su visita. Sus palabras han seguido resonando estos días en las aulas, en las familias y en las conversaciones de muchos alumnos.
Desde el Colegio María Teresa compartían una reflexión que podría hacer suya toda la Red: ahora toca llevar a la vida lo que el Papa nos ha pedido y convertirse en testigos de esperanza, unidad y amor allí donde cada uno se encuentre.
Una idea muy parecida a la que expresaban desde Arenales Santo Ángel, cuya comunidad educativa destacó cómo este encuentro ha servido para reforzar el compromiso de seguir formando personas capaces de construir una sociedad más humana, solidaria y llena de esperanza.
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Los grandes acontecimientos pasan. Los escenarios se desmontan. Las multitudes regresan a casa. Pero quedan las experiencias vividas. Quedan las cartas escritas por los niños. Las horas de voluntariado. Los kilómetros recorridos para participar en un encuentro. Las familias que rezaron juntas. Los alumnos que descubrieron que la Iglesia es mucho más grande de lo que imaginaban. Y quedan también esos momentos de silencio, adoración y encuentro con Dios que prepararon el corazón para escuchar mejor las palabras del Papa. Porque la fe se transmite mejor cuando se vive.
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Por eso, más allá de los actos multitudinarios, la visita de León XIV ha sido para muchos alumnos, familias, profesores y empleados de Arenales una auténtica experiencia educativa, humana y espiritual. Una de esas que dejan huella y que seguirán dando fruto mucho después.
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La visita de León XIV a España ya forma parte de la historia. El verdadero valor de estos encuentros no se mide por la magnitud de los actos ni por el número de asistentes, sino por la huella que dejan en las personas. Ojalá las palabras, gestos y mensajes que el Papa nos ha regalado durante estos días sigan resonando en nuestro corazón mucho después de que termine el viaje. Ojalá nos ayuden a mirar más alto, a vivir con más esperanza, a cuidar mejor de los demás y a recordar que cada persona posee una dignidad infinita. Porque el fruto más importante de esta visita no será lo que hemos visto o escuchado estos días, sino aquello que, gracias a ella, estemos dispuestos a cambiar en nuestra vida.
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El pasado 16 de octubre, Arenales Red Educativa celebró en Barcelona su Jornada Anual de Directores, un encuentro que sirvió para reflexionar sobre los aprendizajes de estos 15 años de trayectoria, compartir retos y definir las líneas estratégicas del futuro de la Red.
Autoría: Arenales Red Educativa
23 de Octubre del 2025
2 min de lectura

Además de una reunión de gestión, fue una cita para reforzar la identidad común, renovar la ilusión y consolidar una cultura de liderazgo y colaboración al servicio de la educación.
Durante la inauguración, Alfonso Aguiló, presidente de Arenales, subrayó la importancia de seguir creciendo con calidad, fortaleciendo la cultura corporativa y generando entornos donde todos puedan “crecer haciendo crecer”.
José María Madrid presentó los objetivos estratégicos del curso 2025-2026, centrados en cinco ejes:

El profesor Miguel Ángel Ariño (IESE) destacó que una organización resistente se construye con decisiones coherentes con su misión, oportunidades de aprendizaje y una unidad basada en valores compartidos.
También se profundizó en el estilo de liderazgo Arenales, centrado en las personas, la confianza y el servicio: “Dirigir no es hacer, es conseguir resultados a través de otros”.
Finalmente, Nacho San Román, abordó cómo traducir la visión en objetivos estratégicos SMART, recordando que trabajar por objetivos aporta claridad, alineación y sentido de logro.
Las jornadas concluyeron con una mirada esperanzada: Arenales seguirá creciendo desde su identidad y su propósito educativo, impulsando una red que forma personas y transforma la sociedad.
Una jornada para mirar atrás con gratitud y al futuro con esperanza. ¡Gracias a todos por hacerlo posible!
Dale al ▶️ y revive los mejores momentos.
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